Parque Infanta Elena. Sevilla. Análisis descriptivo. MTAL. 2015-2016

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ESTUDIO DEL EMPLAZAMIENTO: PLANOS, MAPAS,

FOTOGRAFÍAS AÉREAS.

Fig. 1. Situación del Parque Infanta Elena. Fuente: Google Maps.

Fig. 1. Situación del Parque Infanta Elena. Fuente: Google Maps. Elaboración propia.

El Parque Infanta Elena se encuentra en la zona Este de la ciudad de Sevilla, unificando los barrios de Sevilla Este, Alcosa y Torreblanca en  el denominado distrito  este-alcosa-torreblanca (Fig. 2). Es la principal zona verde del lugar, aunque algo más al norte se encuentra el parque Tamarguillo, el cual quieren unir, en un futuro, con el parque al que se le dedica este espacio.

Fig. 2. Los barrios que conecta el parque. Fuente: Google Maps.

Fig. 2. Los barrios que conecta el parque. Fuente: Google Maps. Elaboración propia.

 

ORIGEN HISTÓRICO DEL ESPACIO VERDE   

El proyecto del Parque Central del Polígono Aeropuerto nació en el año 1977 (Ayuntamiento de Sevilla, 2015) con la intención de crear una gran zona verde que incluyese el arroyo Ranilla y la parte posterior del  cuartel allí existente: el Cuartel de San Fernando (Fig. 3). Aparte de la revegetación de la zona y la urbanización de varias áreas próximas entre sí para constituir un gran núcleo verde.

Fig. 3. El arroyo de Ranillas y el Cuartel de San Fernando. Fuente: Google Maps.

Fig. 3. El arroyo de Ranillas y el Cuartel de San Fernando. Fuente: Google Maps. Elaboración propia.

Debido a la falta de fondos y a la reducción de la superficie que tendría el parque gracias a un plan especial de la Gerencia Municipal de Urbanismo, se retrasó el proyecto y al poco tiempo se acabó redactando uno nuevo. Pero este, aun con menos superficie de la hablada en un principio, continuaba careciendo de fondos. Dinero que llegaría más tarde de la Unión europea, financiando esta el 70% del total con dinero procedente de los fondos POMAL (Programas Operativos del Medio Ambiente local). El ayuntamiento colaboró con el 30% restante.

Lo que se perseguía en un primer momento era crear el mayor parque de toda la ciudad de Sevilla; abarcaría más de 50 ha (Ayuntamiento de Sevilla). Este parque ficticio y tan ambicioso estaría compuesto por los que se conocen en la actualidad como Parques Infanta Elena y Tamarguillo junto con las cerca de 28 ha que ocupan, el barrio de Torreblanca, las instalaciones de Lipasam y el Parque acuático.

Aún no se vivía en el año 1998 cuando comenzaron los trabajos de construcción y trazado del parque. Y en  la zona que primero fue convertida en parque, ya existía una considerable masa arbórea; pues fue repoblada con coníferas. A principios de ese año, y con la subvención de la UE de cerca de 213 millones de pesetas, empezaron a realizarse labores que les permitiera ampliar, por poco que fuese, la superficie existente. Para ello se reforestaron casi nueve hectáreas más utilizando especies de fácil conservación y bajo consumo de agua. También se impermeabilizó la laguna y cercaron lo que sería el parque (Ayuntamiento de Sevilla, 2015).

En el verano de 1999 se ultiman diversos aspectos del diseño del parque (Ayuntamiento de Sevilla, 2015). En ese mismo año recibió el nombre por el que se le conoce ahora: Parque Infanta Elena. Parque diseñado por Javier Yuste Zazo en 1997 y que ocupa una superficie de 35.000m2 (Wikipedia, 2015).

Al finalizar las obras (1999), una de las actuaciones que se pretendieron introducir fue el Programa de Regeneración de Solares para acabar con las zonas degradadas convertidas en vertederos o escombreras, pero tan sólo dos años después, allá por 2001, las denuncias sobre el abandono del parque y los destrozos vandálicos resultaron ser continuas. Se reformó por tanto el cerramiento, pero de nada sirvió ya que continuaron obviando la zona y lo que allí ocurría. Hasta que en 2007 se localizó un pequeño asentamiento chabolista y en 2008 falta de seguridad en las zonas de juegos infantiles por tener puntillas al aire libre (Ayuntamiento de Sevilla, 2015).

 

 

ELEMENTOS SINGULARES DE OBRA CIVIL

Una de las partes más representativas del parque, aparte de la conocida “casa de los Teletubbies”, es la laguna, una hondonada natural de cerca de 5000 m² y 500 m de perímetro que se impermeabilizó y se convirtió en lo que hoy podemos ver. El agua que en ella descansa proviene del nivel freático, que también puede utilizarse para regar la zona. En el centro se encuentra el refugio y lugar de anidación de diversas aves acuáticas: una isleta natural. Además, las farolas que iluminan la laguna funcionan con energía solar.

Como ya se ha mencionado, uno de los elementos más singulares del parque es la denominada “casa-montaña-colina —y a saber cuántas palabras más— de los Teletubbies”, un centro de recepción y mantenimiento integrado por completo en el entorno gracias a su cubierta de césped y a la paz que transmite su planta circular y sección tronco-cónica abierta en su circunferencia superior. En la parte interior, en torno  al patio central, se distribuyen distintas dependencias relacionadas con su uso.

También están las zonas de juegos infantiles, habiendo más de una diferenciada a lo largo de la superficie del parque (Fig. 4); y las de los adultos (Fig. 5).

 

Fig. 4. Zona de juegos infantiles.

Fig. 4. Zona de juegos infantiles. Fuente: Propia.

 

Fig. 5. Zona de juegos adultos.

Fig. 5. Zona de juegos adultos. Fuente: Propia.

 

 

ESPECIES VEGETALES MÁS IMPORTANTES

Además de la gran masa de Pinos (Pinus pinea), se encuentran, entre la vegetación del parque, algunos Cipreses (Cupressus sempervirens y Cupressus arizonica), Catalpas (Catalpa bignonoides) y algunos Eucaliptos de distintas especies y Olmos (Ulmus minor), especialmente en las sendas que bordean el lago. También arbustos como Adelfas (Nerium oleander) y Plumeros (Cortaderia selloana). Acebuches (Olea europea), encinas (Querqus ilex).

 

 

DESCRIPCIÓN DEL PAISAJE DEL ENTORNO

Sin una geometría clara y predominante, al parque, con forma de flecha, lo recorren una serie de caminos de grava (antes de albero) sin bordillo ni borduras y con peralte, simulando ser caminos forestales que confluyen junto a la laguna. Tampoco hay un eje evidente en las plantaciones, y mucho menos una geometría reconocible en la ya nombrada laguna. Con esto podría concluirse que la intención del diseñador era darle al parque un aire rústico y natural. Forestal.

Según la puerta por la que se entre el paisaje que nos recibe, obviamente, difiere un tanto. Comenzaremos por la que se suele tomar entrando desde la parte Este (Fig. 6), una puerta sin entrada reconocible desde el exterior que comunica el parque con su anexo del oeste. Habréis de permitidme, por tanto, que esto que me dispongo a contar quede bañado, pese a ser una descripción, por unas cuantas pinceladas de subjetividad.

 

Fig 6. Entrada al parque desde la zona Este. Fuente: Google Maps.

Fig 6. Entrada al parque desde la zona Este. Fuente: Google Maps.

 

Al cruzar esa puerta lo único que se ve es una curva de grava y unos cuantos árboles flanqueando el camino. No es una vez pasada esta cuando aparece ante nuestros ojos un paseo de Olmos a un lado y Eucaliptos al otro (Fig. 7). Podría decirse que con la luz adecuada y un estado anímico concreto ese pasaje arbolado, sobrecoge.

Fig. 7. Pasillo de Olmos y Eucaliptos.

Fig. 7. Pasillo de Olmos y Eucaliptos. Fuente: Propia.

Aparte de esa imagen que acomete sobre nosotros con la fuerza que nos transfieren las ramas de cuantos árboles de ambas especies pasemos, señalar que intercalados entre ellos hay bancos de madera que más que servir a su función parecen el lienzo de diversos artistas frustrados; por dos motivos: el primero y más obvio de ellos es porque los visten pintadas, el segundo es porque las vistas que ofrecen dichos asientos no son más que una explanada exigua de encanto tras una valla que le resta el poco atractivo que tendría sin ella, por lo que la gente los suele usar para apoyar las bicicletas o estirar después de una carrera. Durante el paseo, ya bancos aparte, encontramos diversos árboles de pequeño porte, arbustos y ejemplares de Agave americana de la variedad marginata (Wikipedia, 2015. –Fig. 8-.) sobre un suelo a medio ataviar, dándole al espacio un aire aselvajado, solitario, casi de abandono… si no fuese por la frondosa pared verde de detrás, que es entonces cuando nos dan a entender que todo lo que hay allí es intencionado. ¿El fin? Probablemente el mismo que el de todo el parque: alejarnos de la ciudad todo lo posible.

 

Fig. 8. Arbustos con dos ejemplares de Agave americana.

Fig. 8. Arbustos con dos ejemplares de Agave americana. Fuente: Propia.

Conforme se recorre el pasillo, un leve tufillo comienza a esconderse en nuestra percepción hasta que, prácticamente y sin darnos cuenta, hemos arrugado por completo la nariz. Hecho imposible de obviar no solo ya por el repugnante olor, sino porque tal hedor nos evoca, conociendo que la fuente es un matadero, imágenes nada agradables. Huele a muerto. Es aún más desagradable y antagónico que cualquiera de las hediondeces imaginables.

Pasado ese momento de asco inicial, la arboleda, cada vez más abundante y emisora de una fragancia que se agradece después de esa inesperada bofetada, nos introduce en aquello que se pretendía: un ambiente indómito, el bosque civilizado de una montaña sin pendiente. Porque es así, aquello parece un bosque. A excepción de algún que otro traqueteo lejano de un tren de carga o el zumbido de unos cuantos motores aún más apartados. A pocos pasos de ese primer encuentro con la arboleda, nos saluda, con un cartel, la zona de esparcimiento canino, como la llaman; el pipican, como se le conoce (Fig. 9 y 10).

Fig. 9. La zona de esparcimiento canino.

Fig. 9. La zona de esparcimiento canino. Fuente: Propia.

Fig. 10. La zona de esparcimiento canino.

Fig. 10. La zona de esparcimiento canino. Fuente: Propia.

 

Más adelante nos topamos con una de las alegrías de los infantes: el centro de mantenimiento y la laguna; una, por ser el hogar de todo niño, la “casa” de los Teletubbies (Fig. 11); la otra, por albergar patitos y ánsares. Aparte de carpas, pero estas no son tan evidentes.

Fig. 11. Centro de mantenimiento. Fuente: Google imágenes.

Fig. 11. Centro de mantenimiento. Fuente: Google imágenes.

 

La laguna. Zona recurrente y sin duda de las favoritas del parque. El contraste de tapices entre la delimitación de esta con césped y el albero en algunas partes o alfombra de acículas secas de coníferas en otras, es más que notable (Fig. 12).

Fig. 12. Contorno de la laguna.

Fig. 12. Contorno de la laguna. Fuente: Propia.

Esto representa la integración de la gran masa de agua sin el impacto que causaría cualquier tipo de estructura física de separación, como la que podría ser una valla. Como todo, tiene sus pegas y sus virtudes. Pegas: hay niños que se entusiasman tanto con los patos y el agua que caen dentro. Y aunque los primeros metros no sean peligrosos, pues no hay profundidad a penas (se ha visto en más de una ocasión), no se puede dejar a los pequeños sin vigilancia. Virtudes: ruraliza el lugar con la naturalidad del ambiente y, aunque pueda molestar a aquellos que desfruten momento tumbados en el césped, que las aves de la zona estén a sus anchas (nunca salen de la zona con césped) incrementa la serenidad de la zona (Fig. 13, 14 y 15).

Fig. 13. La laguna. Fuente: propia.

Fig. 13. La laguna. Fuente: propia.

Fig. 14. La laguna. Fuente: propia.

Fig. 14. La laguna. Fuente: propia.

 

Fig. 15. La laguna.

Fig. 15. La laguna. Fuente: Propia.

 

Otra de las alegrías de los niños es el reclamo escarlata: la inmensa red que hay en una de las zonas de parques infantiles. En estos últimos años han aumentado el número de estas en el parque, pero hace unos diez años tan solo estaba la red. Y gustaba. Mucho. (Fig. 16). Ahora, aunque igual de arropadas que en la Fig. 17 por la masa forestal, hay hasta tres zonas de juegos infantiles separadas y dos de adultos; no obstante, una de estas últimas se encuentra en tan mal estado que es dudoso que alguien la use siquiera.

Fig. 16. La red.

Fig. 16. La red. Fuente: Propia.

Fig 17. Zona de juego infantil.

Fig 17. Zona de juego infantil. Fuente: Propia.

 

Como se ha visto, el carácter del parque es más bien natural, cuanto menos recuerde a la intervención del hombre, mejor. A causa de esto las vallas (postes cilíndricos) que rodean el perímetro del parque, así como las pocas farolas que hay (es un parque diurno, por la noche se cierra. Siempre) están pintadas de verde para desentonar lo menos posible. Y para preservar este aspecto, por ejemplo, los bancos (casi todos de madera tratada), no se encuentran a pies de las sendas y caminos, sino dentro del manto vegetal que antecede a los árboles. En cuanto a esta naturación del mobiliario urbano, unos ejemplos claros podrían ser algunas de las vallas protectoras del tendido eléctrico (Fig. 18) o los baños, que pese a su aspecto están cerrados (Fig. 19).

Fig. 18. Naturación de las vallas protectoras del tendido eléctrico.

Fig. 18. Naturación de las vallas protectoras del tendido eléctrico. Fuente: Propia.

Fig. 19. Los baños.

Fig. 19. Los baños. Fuente: Propia.

 

En la parte este del parque, la que pega con la Calle Dr. Miguel Ríos Sarmiento, se encuentran tres de las cinco puertas de acceso al interior. Es en este lado donde se encuentra la puerta principal.  Y en el sur, un gran muro decorado con pintadas separa los árboles de lo que parece ser una subestación eléctrica.

 

 

CONTEXTO POBLACIONAL, SOCIAL, AMBIENTAL

El Parque Infanta Elena se halla en el noveno distrito de Sevilla capital, el denominado Este-Alcosa-Torreblanca (Urbanismo de Sevilla, 2015). Ocupa un área de 31 Km2 y linda, al norte, con  con el municipio de La Rinconada y el distrito Norte y con el distrito Cerro-Amate y el municipio de Alcalá de Guadaíra al sur; al este, con el municipio de Carmona, y al oeste, con San Pablo-Santa Justa (Wikipedia, 2015).

Con la Fig. 20 se puede apreciar la cantidad de personas censadas en el distrito en el que se encuentra el parque.

Fig. 20. Pirámide de población

Fig. 20. Pirámide de población del distrito Est-Alcosa-Torreblanca en el año 2014. Fuente: Propia.

 

 

OTRAS CONSIDERACIONES

En la época estival el parque mantiene sus puertas abiertas desde las 8:00 de la mañana a las 00:00 de la madrugada. En invierno el horario en el que permanece abierto ya es menor: desde las 8:00 hasta las 22:00 (Fuente: carteles de las entradas).

En numerosas ocasiones el parque ha albergado diversos eventos y actividades, como pueden ser carreras de todas las categorías y por diversos motivos, clases guiadas de fitness, yoga, taichi o Chi Kung, concursos de pintura, exhibiciones de teatro, jornadas de bookcrossing y de juegos de mesa… (SevillaCiudad, por ABC; 2014).

 

 

 

 

 

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